Un eslabón estratégico
La logística es mucho más que trasladar bienes de un punto a otro. En el sector energético-minero, representa la columna vertebral que hace posible que cada proyecto avance desde la exploración hasta la exportación. Desde la planificación del abastecimiento de equipos hasta la gestión de depósitos y el transporte multimodal, cada decisión logística impacta en los costos, en los plazos y en la seguridad.
En la actualidad, la Argentina y la región enfrentan el desafío de aprovechar su potencial energético y minero. El litio, el cobre y los hidrocarburos no convencionales son recursos estratégicos para la transición energética global. Pero para transformarlos en oportunidades reales se requiere una infraestructura logística eficiente, resiliente y sostenible.
Multimodalidad y competitividad
La integración de distintos modos de transporte —camión, tren, barcaza, avión— es clave para optimizar recursos y ganar competitividad. Un proyecto minero que logra reducir sus costos logísticos en un 10 o 15% tiene una ventaja determinante frente a competidores internacionales.
En mi experiencia, la multimodalidad no solo mejora la eficiencia: también reduce el impacto ambiental al optimizar rutas y disminuir emisiones. La logística se convierte así en un aliado central de la sostenibilidad, un aspecto cada vez más valorado en las cadenas globales de suministro.
Desarrollo regional y valor agregado
La logística no ocurre en abstracto: atraviesa territorios, genera empleo local y promueve encadenamientos productivos. Una planificación integral puede transformar a una comunidad en nodo estratégico, atrayendo inversiones y generando oportunidades para pymes proveedoras de servicios.
Con una mirada regional y sostenible, la logística se posiciona como motor del desarrollo energético-minero, no solo al servicio de las grandes compañías sino también como palanca para el crecimiento de economías locales.